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Anemia por deficiencia de hierro

La anemia por deficiencia de hierro o anemia ferropénica es una enfermedad que se caracteriza por una insuficiencia de glóbulos rojos de manera tal que el transporte de oxigeno al resto de las células de cuerpo se ve comprometido, siendo claramente insuficiente. A su vez, los glóbulos rojos, o hematíes, pueden tener bajos niveles de hemoglobina (la proteína que confiere a la sangre su color rojo característico). Este tipo de anemia afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil, y se ha asociado a determinadas enfermedades.

La molécula de la hemoglobina, ese pigmento que sirve de transporte al oxígeno en la sangre, tiene un átomo de hierro en su núcleo, por lo que sin hierro no hay hemoglobina y por lo tanto no hay un adecuado transporte de oxígeno, necesario para la obtención de energía y vital para el funcionamiento normal de todas las células de nuestro cuerpo. Los primeros síntomas son cansancio evidente, falta de vitalidad, uñas quebradizas, tez pálida, fácil caída del cabello, mayor sensibilidad al frio y dificultades en la concentración.

Diferencias entre anemia y carencia latente de hierro

Mientras la anemia es una falta acuciada de hierro en el organismo, con niveles muy bajos de ferreritina (depósitos de hierro) que se detecta mediante una analítica, la carencia latente de hierro es un estado en el que el organismo no presenta una falta tan acuciada de este mineral pero si está en niveles más bien bajos, es decir, dentro de la normalidad pero hacia la baja. Esto es muy habitual en mujeres que pierden sangre regularmente a causa de la menstruación, sobre todo si estás son con sangrados abundantes, y que además rechazan el consumo de carnes rojas, muy ricas en hierro. Los efectos de una carencia latente de hierro son parecidos a los de una anemia, cansancio inespecífico, palidez de rostro, uñas quebradizas, dificultad en la concentración, aunque quizás no tan contundentes, razón por la que muchas veces pasan desapercibidos y la persona llega a acostumbrarse a ellos. En este caso, el remedio es más dietético que farmacológico, basta con incorporar a la dieta alimenticia algo de carne roja de manera regular o en su defecto un complemento alimenticio que aporte hierro orgánico de fácil absorción.

 Causas de la deficiencia de hierro

La falta de hierro en el organismo suele tener su origen en una dieta alimenticia escasa en este mineral o en problemas de tipo intestinal que dificultan o impiden la absorción del hierro.

Por lo general, el hierro es un mineral que se absorbe bastante mal, el hierro que nuestro organismo mejor absorbe es el llamado hierro hemo que es aquél que procede de la carne, sobre todo carne roja.  El hierro se asimila mucho peor en combinación con algunos alimentos (té o café por ejemplo) con los que forma quelatos que no atraviesan la pared intestinal. También algunos medicamentos dificultan o  impiden la absorción del hierro.

 Grupos de personas con riesgo de carencia latente de hierro y/o anemia

Uno de los principales grupos de riesgo son las mujeres en edad fértil debido a las perdidas regulares de sangre durante la menstruación (sobre todo si estas son abundantes) y al hecho de que cada vez está más extendida la tendencia al rechazo en el consumo de carnes rojas, por ser demasiado fuertes, contundentes, difíciles de digerir y dejar muchos residuos metabólicos en el organismo.

Mujeres embarazadas, dado que el embarazo se lleva por delante todos sus depósitos de hierro necesarios para surtir al feto de este mineral. La lactancia es otro periodo en el que la madre cede gran cantidad de hierro. Por todo ello, es habitual que las mujeres embarazas precisen de suplementos nutricionales de hierro a partir del curato mes de gestación.

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  •  Niños y adolescentes durante los tirones de crecimiento suelen agotar rápidamente sus reservas de hierro.
  •  Deportistas de alto rendimiento someten a su flota de glóbulos rojos a un desgaste extraordinario y precisan de más hierro para reponer nuevas unidades de hematíes.
  •  Personas ancianas cuya capacidad de absorción está ya limitada y pacientes con problemas intestinales de diferentes tipos como colon irritable, enfermedad de cron, cáncer intestinal o celiaquía, ven también muy dificultada su absorción en general y la de hierro en particular.

Como evitar la carencia latente de hierro y la anemia

En primer lugar debe ser identificada la causa de la deficiencia, sobre todo si se trata de una falta de hierro en la alimentación o de una dificultad especial en la capacidad de absorción.

Hoy en día hay a disposición complementos alimenticios destinados a aportar hierro orgánico de una manera eficaz y con muy buena tolerancia como por ejemplo Floradix, una formula alemana que incorpora jugos de frutas y extractos herbales. Puedes también conseguir aumentar los niveles de hierro y hacer crecer sus depósitos a través de una alimentación más rica en carnes rojas, productos integrales y frutas con vitamina C que ayudan a la absorción del hierro.

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