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Bursitis de Rodilla: qué es, causas, diagnóstico y tratamiento

Muchos deportistas sufren dolores en sus rodillas y tobillos y a veces no saben cuál es el motivo. Incluso las personas que son extremadamente sedentarias o que tienen trabajos que les implican estar muchas horas de pie pueden sufrir también este tipo de dolores.

Aunque pueden ser muchos los motivos de un dolor de articulaciones, una de las lesiones más comunes es la bursitis de rodilla. Hoy te contamos qué es esta lesión, por qué se produce, cómo de diagnostica y te hablamos de tratamientos para mejorar los síntomas y reducir la lesión.

Qué es la bursitis de rodilla

La bursiris es la inflamación de la bursa, una bolsa serosa que está situada en las articulaciones de nuestro cuerpo. Esta bolsa contiene el líquido senovial que ayuda a lubricar las articulaciones para su correcto funcionamiento. Gracias a la bursa el movimiento de tendones y ligamentos es mucho más sencillo.

En cada articulación hay diferentes tipos de bursas. En la rodilla son seis diferentes y todas ellas pueden producir bursitis de rodilla:

  • Bursa de la pata de ganso
  • Prerrotuliana
  • Infrarrotuliana superficial
  • Infrarrotuliana profunda
  • Infrarrotuliana profunda
  • Del semimembranoso

Cuando estas bolsas se inflaman aumenta la producción de líquido sinovial afectando a los vasos sanguíneos hasta el punto de verter sangre en la zona y producir hematomas. Aunque esto sólo ocurre en los casos de bursitis hemorrágica.

Las bursas de las rodillas son las que más suelen inflamarse por todo el peso y el trabajo que deben aguantar en el día a día. Otras que también suelen verse afectadas por esta lesión son las bursas de los hombros, los codos o las caderas.

Esta lesión, que aparentemente parece tan simple, puede ser de diferentes tipos y no sólo hemorrágica o no hemorrágica:

  • Media de rodilla
  • Prepatelar de rodilla
  • Hemorrágica
  • Aséptica
  • Séptica

Lo más habitual es sufrir una bursitis de rodilla aséptica producida por el sobreesfuerzo o el uso continuado en el tiempo de la rodilla. Eso no quiere decir que no se den casos de los diferentes tipos de bursitis, pero son mucho menos habituales en la mayor parte de la población.

Causas de la bursitis de rodilla

Los más habitual es que se produzca por la principal de las causas de la bursitis de rodilla: el sobreesfuerzo. Por eso es tan habitual esta lesión entre los deportistas y los aficionados a correr. Además de este motivo hay otras causas que también producen bursitis de rodilla:

  • Sobrecarga o fricción a causa de la repetición de movimiento.
  • Por algunas sustancias químicas.
  • Por una infección séptica.

Al fin y al cabo todas las causas están relacionadas con el uso excesivo de la rodilla, excepto las bursitis sépticas que tienen que ver con una infección bacteriana de la zona.

Como hemos dicho, la rodilla es una de las articulaciones que más trabajo tienen a lo largo del día. Si a eso le sumamos casos de sobrepeso o de obesidad el trabajo que realizan es mucho mayor. Por eso es importante cuidar las rodillas, dejarlas descansar de vez en cuando, aplicar masajes y geles relajantes, ir al fisio, etc. De esta manera las rodillas responderán mejor y durarán mucho tiempo sanas.

Diagnóstico de la bursitis de rodilla

El diagnóstico de la bursitis de rodilla suele limitarse a la observación y palpación de la rodilla. Una vez que aparece el dolor se debe acudir al médico, y este mediante la palpación adecuada podrá notar si es la bursa la que está inflamada.

Este tipo de proceso diagnóstico es bastante habitual en los tejidos blancos. Aún así suelen solicitarse radiografías para descartar lesiones más graves como rotura de huesos. Pero hay que saber que esas pruebas no diagnostican la bursitis, sino que descartan otro tipo de problemas.

En los casos más complicados se puede llegar a solicitar una ecografía o un análisis de laboratorio del líquido sinovial de la bursa. No suele llegar a requerirse estas pruebas, pero son las que pueden diagnosticar la lesión de manera definitiva y sin dudas.

Tratamiento para la bursitis de rodilla

En función del tipo de bursitis de rodilla que se sufra y de la situación del paciente se deben seguir unos tratamientos u otros. En cualquier caso lo primero que debe hacerse es aplicar frío a la rodilla para disminuir la inflamación, y sobre todo para evitar que siga aumentando, incluso cuando no se aligera.

En los casos en los que aparezcan hematomas o inflamaciones externas por golpe o infección hay que realizar reposo completo y acudir al médico lo antes posible. Cuando la bursitis no presenta síntomas externos también se debe acudir al médico pero la situación es más relajada.

El tratamiento para la bursitis de rodilla suele incluir acciones como las siguientes:

  • Ingesta de medicamentos anti-inflamatorios que ayuden a reducir la inflamación y a relajar la bursa para que se alivie el dolor.
  • Si la bursitis de rodilla continúa, se infiltra cortisona de manera local. Este proceso va precedido de una aspiración de líquido sinovial de la bursa.
  • Acudir a un fisioterapeuta que aplique terapia manual en la zona o incluso mediante láser.
  • En los casos de bursitis séptica además de mejorar la bursa hay que centrarse en resolver la causa de la infección y evitar que esta se reproduzca. Normalmente hay que ingerir antibióticos específicos.

En casos muy extremos se puede recurrir a extirpar quirúrgicamente la bursa de la rodilla. Para ello se hace un corte en la piel en la parte superior de la bursa por donde se podrá extraer la bolsa sin complicaciones. Es necesario anestesiar la pierna y dejar al paciente al menos una noche en el hospital para ver cómo progresa.

No se suele abusar del tratamiento quirúrgico porque retirar la bursa de la rodilla dificulta los movimientos y acaba con el líquido senovial que hace de lubricante entre los huesos. Por ello se suele recomendar utilizar otros tratamientos primero e intentar mejorar la lesión de todas las maneras posibles recurriendo a la cirugía como última instancia.

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