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Clínica del cáncer de endometrio

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El síntoma más precoz y constante es la metrorragia, que se presenta en el 85% de los casos; a menudo es discreta y mal valorada por el médico y la paciente, lo que explica la demora entre el inicio del síntoma y el diagnóstico.

La hemorragia suele ser espontánea, intermitente, escasa y de corta duración, presentándose en ocasiones en forma de hidroleucorrea rosada o leucorrea purulenta fétida (piometra). La expulsión de detritos o pequeñas masas tumorales por la vagina es infrecuente.

Las manifestaciones dolorosas son raras, sólo se presentan en el 3% de los casos y traducen estadios avanzados.

La hemorragia uterina posmenopáusica siempre debe hacer sospechar un adenocarcinoma de endometrio, ya que un tercio de mujeres con este síntoma lo tendrán. Asimismo, habrá que sospechar su presencia en mujeres en edad premenopáusica que tengan pérdidas intermenstruales. En ambos casos la derivación a la atención especializada debe ser inmediata para descartar o confirmar la enfermedad.

El diagnóstico es histológico. La muestra se obtiene por legrado uterino fraccionado, del canal endocervical y la cavidad uterina, bajo anestesia general o mediante biopsia ambulatoria, utilizando microlegras o cánulas de aspiración (Novak, Randall, Kerkovian o Vabra), tomando muestras de las cuatro caras y ambas zonas cornuales de la cavidad uterina.