Escrito por elena

La enfermedad púrpura: causas, síntomas y tratamiento

¿En qué consiste la enfermedad púrpura? Causas, síntoma y tratamiento. En otro artículo anterior hablamos de la lucha contra el Lupus una enfermedad autoinmune. Hoy, en Blogmedicina.com, os contamos más sobre otra enfermedad autoinmune; la enfermedad púrpura con vídeos y explicaciones claras.

La enfermedad púrpura

La enfermedad púrpura

También conocida como púrpura anafilactoide o púrpura de Shönlein-Henoch es una enfermedad de la piel y otros órganos que suele afectar sobre todo a los niños. Es una enfermedad de carácter autoinmune. En la actualidad ya no se denomina enfermedad púrpura sino trombocitopenia inmune primaria. Esta enfermedad no se trasmite de una persona a otra.

La enfermedad púrpura o trombocitopenia inmune primaria es un trastorno de la coagulación. En esta enfermedad la sangre no se coagula como debería, esto se debe a un bajo número de fragmentos de células sanguíneas llamadas plaquetas o trombocitos.
Las plaquetas se forman en la médula ósea junto a otro tipo de células sanguíneas su trabajo es sellar las pequeñas heridas o cortes que puedan surgir en los vasos sanguíneos para detener las hemorragias. Cuando no tenemos suficientes plaquetas el sangrado puede ocurrir sea en el interior del cuerpo o en forma subcutánea por debajo de la piel.

La enfermedad púrpura

Dentro de la enfermedad púrpura o de la llamada ITP, podemos encontrar dos tipos diferentes de esta enfermedad: aquella que afecta a los adultos y otra que afecta a los niños. Los niños que padecen esta enfermedad suelen tener entre 2 y 4 años y, en cuanto a los adultos, suelen ser mujeres (de entre 20 y 30 años). Es importante tener en cuenta que, por los estudios realizados de esta enfermedad, no es hereditaria y tampoco se contagia.

La enfermedad púrpura en los niños

Aquellos niños que sufren esta enfermedad, no suele ser un brote muy grave y suele sanarse con el paso del tiempo sin que sea necesario un tratamiento. El plazo habitual para curarse es de seis meses y el 80% de los niños afectados no vuelve a padecer ningún síntoma a lo largo de su vida.

La enfermedad púrpura en los adultos

En cuanto a los adultos, también podemos encontrarnos pacientes con casos leves de esta enfermedad en los que solo es necesario llevar un control con el médico y hacerse chequeos habituales para vigilar el nivel de las plaquetas.

Para aquellos adultos que presentan un caso más grave se presenta un tratamiento con el fin de aumentar los niveles de plaquetas. En dicho tratamiento es protagonista la prednisona que ayuda a elevar el nivel de las plaquetas aunque cuando esto no funciona el paciente debe recibir dosis de inmunoglobulina. Cuando ninguna de estas cosas funciona es probable que el médico aconseje al paciente extirpar el bazo ya que es quién produce los anticuerpos que eliminan las plaquetas.

Cómo se diagnostica la enfermedad púrpura

Una de las señales que más nos pueden ayudar a recocer este caso son unos moratones que aparecen alrededor del cuerpo como señal de las plaquetas bajas. Sin embargo, cuando esto aparece es que el nivel de las plaquetas es muy bajo y hay que ingresar al paciente cuanto antes.

Para diagnosticar esta enfermedad se suele hacer un recuento de plaquetas a través de análisis y de los que se conoce como un hemograma.

Causas de la enfermedad púrpura

Aunque sobre está enfermedad se ha dicho que es de origen idiopático o desconocido. El 60% de los casos son de origen autoinmune, en este caso los anticuerpos luchan contra las proteínas de la membrana de las plaquetas.

La enfermedad púrpura es la causa de que nuestro sistema inmunitario produzca anticuerpos que ataquen las plaquetas y por tanto estas insuficientes para taponar todos aquellos daños que se produzcan en los vasos sanguíneos. Cuando estos anticuerpos se fijan a las plaquetas nuestro propio sistema inmunitario reacciona eliminándolos y de paso también destruyendo las propias plaquetas a las que se han adherido.

La aparición de la enfermedad púrpura suele deberse a algún tipo de infección viral, a una reacción a ciertos fármacos o a un trastorno inmunitario, y que afecta tanto a niños como a adultos, aunque es más frecuente que se de entre niños. En el caso de los adultos suele afectar mucho más a mujeres que a hombres.

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Síntomas de la enfermedad púrpura

Los pacientes con esta enfermedad pueden experimentar moratones, anemia y sangrado excesivo. Hay una serie de síntomas característicos de esta enfermedad.

  • Insuficiencia renal
  • Fiebre
  • Trombocitopenia (recuento de plaquetas bajo) que da lugar a hematomas de color púrpura.
  • Hemolítica microangiopática, anemia

Dentro de las complicaciones que puede tener esta enfermedad

Conteos plaquetarios por debajo de 5000, hemorragia subaracnoidea, hemorragia intracerebal. Afortunadamente ninguna de estas complicaciones suele aparecer en pacientes con conteos sobre 20.000.

Pero a su vez, la enfermedad púrpura deja muchas puertas abiertas para otras enfermedades que el paciente puede conseguir, como es la hepatitis B y hasta el
SIDA
. Es muy posible que se llegue a tener un tratamiento muy fuerte, pero también es importante que el paciente lo resista para poder salvarse de esta rara enfermedad.

Tratamiento de la enfermedad púrpura

El tratamiento está reservado para los casos más graves con una hemorragia importante. Entre los tratamientos usados están:

  • Gammaglobulinas
  • Corticoides, esteroides
  • Esplenectomía (la extirpación de bazo)
  • Transfusiones de sangre o de plaquetas

La enfermedad púrpura

Recomendaciones para la enfermedad púrpura

Las personas que padecen esta enfermedad deben evitar en todo caso tomar cualquier tipo de medicamentos que afecten a la coagulación de la sangre o al trabajo de las plaquetas ya que estos pueden provocar mayores sangrados. Por tanto se deben eliminar cualquier tratamiento con ácido acetilsalicílico, ibuprofeno o warfarina.

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Si la enfermedad es diagnosticada pronto y se siguen los tratamientos indicados en cada momento es muy fácil que remita con el paso del tiempo llegando a desaparecer completamente. Son muy pocos los casos en que esta enfermedad se convierte en crónica o reaparece una vez eliminados los síntomas.