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Manejo del síndrome febril del niño mayor

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La interleucina 1 o pirógeno leucocitario liberado por los fagocitos mononucleares estimula el hipotálamo anterior desencadenando reflejos que retienen calor con la consiguiente elevación de la temperatura central del organismo por encima de los límites normales.

A partir de los 3 años, es preferible tomar la temperatura en la localización axilar, durante más de 5 minutos, siendo el valor normal hasta 37 °C, o bien en la localización rectal, considerando un valor normal hasta 37,5 °C.

La fiebre puede dar lugar a cefaleas, dolores musculares, náuseas, escalofríos, palidez cutánea y delirios.

Con mucha frecuencia la fiebre es la primera manifestación de la enfermedad infecciosa.

En el niño y adolescente una fiebre de inicio agudo debe orientarnos por orden de frecuencia hacia la presencia de infecciones de las vías respiratorias altas, neumonías e infecciones de vías urinarias.

Por su gravedad y urgencia en el tratamiento es muy importante descartar entidades bien definidas como:

1. Meningitis bacteriana

2. Sepsis meningocócica

3. Sospecha de bacteriemia