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Paciente con trastorno de somatización

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En ellos la somatización es el centro del síndrome, entendiendo por somatización la presencia de síntomas físicos que sugieren un padecimiento orgánico sin datos objetivos que lo confirmen. Es básica la distinción con otros cuadros psíquicos que cursan también con somatizaciones.

Estos pacientes suelen causar una impresión de pesados y de «no saber por dónde cogerlos». La mayoría arrastra múltiples diagnósticos: «depresivos, artrósicos, hipotensos, astenia crónica», son algunas de las etiquetas habituales.

Impresionan por el volumen de demandas somáticas y lo cerrados que suelen estar a la parte psicológica de su malestar. Los síntomas pueden seguir un ciclo acorde a la presencia de estresores, (p. ej., verse impresionados y/o sorprendidos por la enfermedad de un familiar). Su motivo principal de conversación en su marco social son las enfermedades que padecen. En relación al médico parecen desear un status «especial», una atención selectiva y dependiente.

El médico suele aplicar inicialmente medidas expeditivas (placebos por vía intramuscular, etc.), para darse cuenta más tarde del carácter crónico de los síntomas, la inutilidad de las remisiones a los equipos de salud mental, y soportar con carácter más o menos estoico (o con franca irritabilidad) las inacabables demandas. En ocasiones, cuando al fin se les descubre algo innegablemente orgánico parecen obtener cierta gratificación y descanso, e igualmente el médico tiene objetivos más definidos, llegándose a equilibrios tolerables para ambas partes.

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