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Transaminasas altas: causas y tratamiento

Tener las transaminasas altas es una condición muy común. Por sí sola no entraña graves riesgos para la salud, pero podría estar indicándonos que existe un daño en el hígado. Hoy te contamos todo sobre las transaminasas altas: causas y tratamiento

A continuación, vamos a ver cuáles son los valores normales de transaminasas en sangre, cuáles son las posibles causas de las transaminasas altas, las consecuencias que puede tener este aumento y qué tratamientos hay para ello. Además, explicaremos qué importancia tiene la dieta para cuidar nuestro hígado.

Transaminasas altas: cuáles son los valores normales

Los valores normales de transaminasas en sangre son de entre 0 y 37 U/L los valores normales GOT-ALT; entre 0 y 41 U/L los valores normales GPT-AST; y entre 11 y 50 U/L los valores normales GGT.  Las ALT y las AST, alaninas transaminasas y aspartato transaminasa, se aplican como marcadores para evaluar la posibilidad de daños hepáticos.

La mayoría de las personas tenemos las transaminasas altas y ni siquiera lo sabemos, pues a menudo no tenemos ningún síntoma, y solamente lo descubrimos de manera accidental cuando nos sometemos a un análisis de sangre o una revisión médica de rutina.

Causas de las transaminasas altas

La presencia de transaminasas altas puede ser debida a daños en el hígado, pero esta no es la única causa. Hay otros factores que pueden hacer que los valores de transaminasas salgan aumentados. Por ejemplo, el consumo de medicamentos o la ingesta abusiva de alcohol u otros tóxicos. E incluso deberse a fallos en otros órganos del cuerpo, como el corazón o los pulmones. Aquí te detallamos todas las posibles causas de las transaminasas altas:

  • Hepatitis.
  • Hígado graso.
  • Cirrosis.
  • Tumor hepático.
  • Falta de riego sanguíneo en el hígado.
  • Páncreas inflamado.
  • Exceso de hierro.
  • Mononucleosis.
  • Enfermedades musculares.
  • Ataque al corazón, infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca.
  • Bloqueo de la bilis o colestasis.
  • Enfermedades pulmonares.

Otras enfermedades como la diabetes también pueden dar lugar a un aumento en los valores de las transaminasas.

Síntomas de las transaminasas altas

Muchas veces las transaminasas altas no tiene síntomas, sin embargo, por esta razón, conviene acudir al médico de manera periódica y someterse a una revisión médica rutinaria cada año, con el fin de prevenir enfermedades y diagnosticar a tiempo posibles alteraciones en nuestro organismo, controlando que todo funcione correctamente.

En los casos que existe daño hepático agudo, como la cirrosis o la hepatitis, pueden darse síntomas más notables, como un malestar y cansancio extremo y molestias en la zona del hígado. Quizá son comunes las molestias digestivas, sobre todo por el aumento de la bilis, aunque son síntomas poco alarmantes que, sin embargo, siempre hay que vigilar las trasaminasas altas.

Consecuencias de las transaminasas altas

La elevación del índice de transaminasas no es una enfermedad, sino una manifestación de una posible enfermedad. Por eso, el hecho de tener las transaminasas altas no va tiene por qué acarrear consecuencias en nuestra salud. La pregunta qué tendríamos que hacernos es ¿por qué mis transaminasas están aumentadas?

Puede que algo no esté funcionando bien en nuestro cuerpo, por ejemplo, nuestro hígado, nuestro páncreas, nuestro corazón, nuestros pulmones o nuestro sistema endocrino. Tal vez estemos sufriendo una diabetes, tengamos el hígado graso o estemos consumiendo alguna sustancia que nos está intoxicando. En cualquier caso, hay que averiguar la causa del por qué están las transaminasas altas  y ponerle remedio.

Enfermedades derivadas de las transaminasas altas

Las enfermedades derivadas de las transaminasas altas pueden tener dos direcciones. La primera, que sean la consecuencia de las transaminasas altas. La segunda, que sean causadas por tener estas enzima hepáticas disparadas. Sea como sea, conviene controlar los niveles pues las enfermedades derivadas de las transaminasas altas son de extrema gravedad en algunos casos.

Lo cierto es que los niveles de las transaminasas vienen asociados, en la mayoría de los casos, a daños hepáticos. Es habitual que su nivel se dispare por el abuso continuado de bebidas alcohólicas o drogas. También puede aparecer al consumir algunos fármacos determinados o por un traumatismo muscular. Además, la afección varía en función del sexo, la complexión y la edad del paciente.

Por tal motivo, algunas de las habituales enfermedades derivadas de las transaminasas altas son:

  • Cirrosis hepática
  • Tumores hepáticos
  • Hepatitis viral
  • Hepatitis idiopática
  • Hepatitis autoinmune
  • Citomegalovirus
  • Alocoholismo
  • Quistes
  • Hígado graso (Esteatosis hepática)
  • Hepatitis B o C
  • Enfermedad de Wilson
  • Cáncer de hígado
  • Polimioditis
  • Litiasis biliar
  • Infarto de miocardio
  • Distrofias
  • Traumatismos
  • Medicamentos o drogas hepatotóxicas
  • Insuficiencia cardiaca congestiva
  • Hemocromatosis
  • Absceso hepático
  • Sepsis con falla hepática
  • Obstrucción de la vía biliar
  • Enfermedades autoinmunes y endocrinológicas

Por tal motivo, si un análisis de sangre muestra las transaminasas altas, hay que acudir al especialista sanitario lo antes posible. Es vital que se restauren los niveles de esta enzima para garantizar la salud del paciente.

Tratamiento para las transaminasas altas: dieta

Para bajar los niveles de transaminasas existen dietas, aunque es fundamental atender no sólo al síntoma, sino a la causa. Si tus transaminasas están altas, lo primero que tienes que hacer, además de averiguar el porqué de este aumento, es depurar tu hígado. Limpiar el hígado siempre nos vendrá bien. De hecho, sería bueno que todas las personas hiciéramos al menos una vez al año una dieta depurativa.

Depurar el hígado contribuirá positivamente a su funcionamiento, haciendo que además el organismo se libere de toxinas. Los beneficios de una dieta depurativa se notan en nuestro funcionamiento interno y en nuestro aspecto físico. Incluso es posible perder peso, depurando nuestro hígado, y lucir una piel más luminosa. Además, un hígado limpio mejora nuestra digestión.

Esta dieta se realiza básicamente bebiendo mucha agua y tomando infusiones de plantas como el diente de león o el cardo mariano, mucha fruta, té verde y alcachofa. El diente de león, el cardo mariano y la alcachofa puedes encontrarlos en cápsulas e incluso en gotas, como suplemento alimenticios. Ayudarán a bajar las transaminasas altas.

Otros suplementos nutricionales bastante buenos para cuando se tienen las transaminasas altas son el polen, las algas marinas, la levadura de cerveza y la jalea real. Asimismo la fitoterapia con boldo y rábano negro también suele dar resultados.

La oligoterapia o consumo de minerales es otra terapia alternativa eficaz para bajar las transaminasas. En este caso, combinando oligoelementos como el cobre, el oro y la plata, siempre en dosis ínfimas.

En caso de transaminasas altas, debes evitar el consumo de alcohol, el café y las comidas grasas. El zumo de naranja y la leche de vaca también han demostrado ser alimentos que empeoran las molestias en personas que tienen las transaminasas altas.

Por otro lado, las personas con transaminasas altas tienen que alimentarse bien. Es posible que vean reducido su apetito, sin embargo, necesitan comer, varias veces al día en pequeñas cantidades. Es fundamental beber mucha agua y adoptar hábitos de vida saludables, evitando el estrés. Si bien la actividad física es buena, las personas que tienen un aumento en las transaminasas, deben evitar los ejercicios intensos.
Aparte de todo esto, será nuestro médico quien decida qué tratamiento farmacológico es el adecuado para nosotros. El especialista podrá prescribirnos diuréticos, medicamentos antivirales o antibióticos, según los casos. Es muy importante que vayamos al médico y controlemos nuestra salud, evitando tener niveles de transaminasas altas.

Ejemplo de dieta para bajar las transaminasas altas

Para bajar las transaminasas altas, se ha concebido una dieta que ha venido a llamarse hepatoprotectora. Una dieta que, además de lo gastronómico, debe estar combinada con una dosis diaria de ejercicio moderado. En este caso, conviene comenzar con 30-45 minutos de paseo al día.

En lo referente a la dieta para bajar las transaminasas altas, el objetivo es depurar el hígado. Así, en esta dieta es tan relevante lo que se coma, como lo que se deje de comer. Y es que los alimentos nocivos para esta dolencia son muy habituales.

  • 5 comidas al día – Debes establecer un horario más o menos fijo de comidas
    • Tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y dos tentempiés (media mañana y merienda)
  • Desayuno – Desde que te levantes, hasta que desayunes, no dejes que pase más de una hora. Antes de tomar el desayuno, conviene tomar un vaso de agua tibia con 5 gotas de limón para depurar el organismo.
  • Cena – Si desde que cenaste, hasta que te vas a dormir, pasan más de tres horas, debes tomar un tentempié. No pasa nada por hacer 6 comidas al día.
  • Cocina – Evita los preparados que impliquen grasa en su elaboración. Así, debes desterrar los fritos, guisos, empanados y demás, cambiándolos por alimentos cocidos, al horno, a la plancha o al vapor.
  • Sabor – Si los alimentos te parecen sosos, puedes usar condimentos naturales para darles sabor. Así, elementos como el limón, vinagre o las especias serán tus grandes aliados.
  • Proteínas, grasas e hidratos – En todas tus comidas deben estar presentes estos tres elementos
  • Agua – Beber mínimo dos litros de agua diarios. Se recomienda tomarlos fuera de las comidas, así ayudamos al hígado a metabolizar las grasas y eliminarlas
  • Alcohol – El alcohol y, por supuesto, las drogas están absolutamente prohibidos
  • Procesados y azúcares – Los alimentos procesados, los azúcares y los excesos de sal también están prohibidos.
  • Melón, sandía y fresas – La fruta es muy recomendable en esta dieta pero, sobre todo, melón, sandía y fresas. El motivo es que estas tres frutas son ricas en ácidos orgánicos
  • Estrés – No todo es la alimentación. Si tu día a día es estresante, debes bajar un poco el ritmo. El estrés y la ansiedad no ayudan a mejorar ninguna condición, pero las transaminasas altas también son consecuencia de un ritmo de vida acelerado.
  • Técnicas de relajación – Para ayudar a reducir el estrés, puedes acudir a clases de yoga, relajación, boxeo o lo que mejor se adapte a tus necesidades. A veces, con salir a correr, puedes acabar relajada.
  • Caldo depurativo – Como hemos comentado en el punto anterior, los caldos depurativos con diente de león, cardo mariano y demás son muy recomendables. Tómate uno cada dos días para que te ayude a potenciar los resultados de la dieta.

Si no sabes cómo afrontar una dieta hepatoprotectora, no dudes en acudir a un nutricionista. Así, no sólo tendrás respaldo profesional, sino que la dieta que te haga será personalizada a tus condiciones y ritmo de vida.

No es conveniente marcarse plazos en este tipo de situaciones. No obstante, manteniendo el criterio de esta dieta, en un plazo de dos semanas deberías empezar a notar los resultados. Ahora, será el nutricionista quien marque el tiempo que debes prolongar la misma.

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